Cuando cursaba la preparatoria me integré a un grupo de labor social que daba asesorías a alumnos de secundaria para preparar sus exámenes extraordinarios de matemáticas y física, esta labor me hacía sentir muy bien, después ingresé a la Licenciatura en Cs. de la Computación Electrónica, en la UAP, en cuarto semestre me inicie como alumno becario, la UAP me daba una ayuda económica y a cambio ocupaba tres horas diarias en el Centro de cálculo, dando asesorías de programación, aquí la satisfacción era doble, me pagaban por hacer algo que me agradaba. Después salí de la Universidad y encontré trabajo en una paraestatal llamada CONASUPO, ahí conocí por primera vez equipo de cómputo moderno y un sistema organizacional de trabajo, por esas fechas abrían sus puertas los Centros regionales de codificación y captura en los Estados, para procesar los datos del X Censo de Población y Vivienda, ingresé como operador de sistemas, durante dos años conserve los dos empleos, después dedique mi tiempo completo al Centro regional, donde había mayores expectativas de crecimiento.
Al poco tiempo se fundó el INEGI, y los Centros regionales se convirtieron en Direcciones Regionales de ese Instituto, las condiciones de trabajo cambiaron favorablemente, en mi caso, tuve una carrera ascendente a lo largo de diez años. Cuando termino mi ciclo en ese Instituto, se me presento la oportunidad de ingresar como maestro de computación al CETis 17, la acepte, después de todo era una actividad que me agradaba, al principio me sentí raro, ahora trataba con menores de edad, me costó trabajo entender su comportamiento, deseaba que me respondieran con la madurez de las personas adultas a las que estaba acostumbrado a tratar, después comprendí que eran personas que se estaban formando, que había que ayudarles a construir su identidad, ahora pienso que ser profesor no es tarea fácil, es una actividad compleja pero muy satisfactoria, a lo largo de estos años he observado que cada nueva generación presenta características más exigentes, y para brindarles la atención debida no puedo permanecer estático, debo cambiar también, mis actitudes, mis conocimientos, mis habilidades, en nuestro subsistema hay una leyenda que indica “alcancemos el mañana con nuestra propia tecnología”, ¿cuánto gasta nuestro país comprando tecnología extranjera?, comprando productos, o procedimientos tecnológicos en la industria, entonces ser docente de educación media superior implica una gran responsabilidad, aquí se concretan las características de futuros profesionistas. Como en el deporte, cuando se obtiene un triunfo se consigue una satisfacción muy placentera, igual en el quehacer docente, cuando los alumnos dan muestras de evolucionar positivamente, la satisfacción es grande; caso contrario, me causa insatisfacción la falta de interés de algunos de ellos, encontrarme con los mismos alumnos reprobados cada semestre, ver como algunos compañeros manejan el criterio de “para que te complicas, pásalos a todos”, ver como algunos padres de familia se presentan solo cuando sus hijos han reprobado, y llegan a reclamar, aun cuando el joven haya hecho caso omiso de las actividades programadas, en fin, considero que el compromiso debe ser de todos los involucrados.
Al poco tiempo se fundó el INEGI, y los Centros regionales se convirtieron en Direcciones Regionales de ese Instituto, las condiciones de trabajo cambiaron favorablemente, en mi caso, tuve una carrera ascendente a lo largo de diez años. Cuando termino mi ciclo en ese Instituto, se me presento la oportunidad de ingresar como maestro de computación al CETis 17, la acepte, después de todo era una actividad que me agradaba, al principio me sentí raro, ahora trataba con menores de edad, me costó trabajo entender su comportamiento, deseaba que me respondieran con la madurez de las personas adultas a las que estaba acostumbrado a tratar, después comprendí que eran personas que se estaban formando, que había que ayudarles a construir su identidad, ahora pienso que ser profesor no es tarea fácil, es una actividad compleja pero muy satisfactoria, a lo largo de estos años he observado que cada nueva generación presenta características más exigentes, y para brindarles la atención debida no puedo permanecer estático, debo cambiar también, mis actitudes, mis conocimientos, mis habilidades, en nuestro subsistema hay una leyenda que indica “alcancemos el mañana con nuestra propia tecnología”, ¿cuánto gasta nuestro país comprando tecnología extranjera?, comprando productos, o procedimientos tecnológicos en la industria, entonces ser docente de educación media superior implica una gran responsabilidad, aquí se concretan las características de futuros profesionistas. Como en el deporte, cuando se obtiene un triunfo se consigue una satisfacción muy placentera, igual en el quehacer docente, cuando los alumnos dan muestras de evolucionar positivamente, la satisfacción es grande; caso contrario, me causa insatisfacción la falta de interés de algunos de ellos, encontrarme con los mismos alumnos reprobados cada semestre, ver como algunos compañeros manejan el criterio de “para que te complicas, pásalos a todos”, ver como algunos padres de familia se presentan solo cuando sus hijos han reprobado, y llegan a reclamar, aun cuando el joven haya hecho caso omiso de las actividades programadas, en fin, considero que el compromiso debe ser de todos los involucrados.
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